La propuesta de las nuevas directrices regionales de Ordenación del Territorio aprobada por el Gobierno regional , promoverá previsiblemente un amplio debate social y politico. Las nuevas normas, que fijan la forma en la que Asturias crecerá en los próximos años, sustituirán a las actuales directrices, de 1991. Entre las medidas que adoptan las nuevas directrices está la prohibicion del derribo de construcciones tradicionales en los núcleos rurales asturianos , «salvo excepciones», así como las edificaciones de características urbanas en las zonas rurales. |
El Gobierno autonómico fija normas muy estrictas de crecimiento y edificación en las zonas rurales. Unas comarcas en las que el Gobierno pretende preservar el espíritu tradicional. Y por ello sólo autorizará el derribo de construcciones existentes que hayan perdido «de forma irreparable» la tipología tradicional. Además, obliga a que las nuevas viviendas se «adapten al entorno» y se hagan conforme a las características de las casonas asturianas y «prohíbe» las edificaciones características de las zonas urbanas.
En su afán por preservar el espíritu rural la rehabilitación de edificios tradicionales no conllevará la exigencia de superficie mínima. Eso sí, los pueblos no podrán crecer desmesuradamente. «El Plan General de Ordenación no podrá considerar un incremento del aprovechamiento urbanístico ni del número de viviendas de más del doble del existente», señala el documento.
El detalle de la tipología de las viviendas que se podrán construir o no en las zonas rurales llega al punto de fijar el límite o «franja de contacto, donde las cubiertas cambian de teja a pizarra», y para ello el Principado desarrollará un «mapa» de los tejados asturianos para así determinar en qué zonas se puede emplear un elemento u otro, así como las pautas de su «coexistencia» en aquellas zonas donde se empleen indistintamente o combinados entre sí.
En la búsqueda de lo que se denomina «armonía del paisaje» el Principado quiere que todos los muros o los cierres «no rompan la armonía del paisaje, desfiguren la perspectiva o limiten o impidan la contemplación del conjunto».
La normativa también hace referencia a las márgenes de la Autovía del Cantábrico y aboga por «modular» las urbanizaciones de adosados sobre terrenos actualmente clasificados como suelo no urbanizable a pie de la Autovía del Cantábrico, «que sufrirán presiones urbanísticas para cambios en la clasificación de suelo». |